"Los Susurros de la Sabiduría Eterna:Las Reflexiones de Nereus”


Permitidme trasladaros al umbral del tiempo, donde un anciano de mirada sabia y serena comparte las lecciones destiladas a través de una vida de profundas reflexiones. He aquí las evocadoras palabras del viejo Nereus:

"El pasado ya no existe, el futuro aún no ha llegado. Solo tenemos este momento. Eso es todo lo que importa." Sus palabras resuenan como una campana de cristal, invitándonos a despertarnos del sueño de la inconsciencia. ¿De qué vale aferrarse a los jirones de ayer o perseguir las quimeras del mañana, cuando la verdadera esencia de la existencia palpita en el ahora mismo?

Con voz templada por la sabiduría, prosigue:
"Observa los pensamientos, pero no te identifiques con ellos. Eres mucho más que tus pensamientos." ¡Cuán fácil es perdernos en los laberintos de la mente, confundiendo los espejismos de la imaginación con la realidad misma! Nereus nos recuerda que somos seres multidimensionales, vastos como el cosmos mismo, y nuestros pensamientos no son más que olas fugaces en el vasto océano del ser.

Sus ojos adquieren un brillo especial al proclamar:
"La felicidad no se encuentra en alcanzar metas futuras, sino en apreciar lo que tienes aquí y ahora." Esas palabras son un bálsamo para nuestras almas, agitadas por la constante búsqueda de una quimera inalcanzable. La dicha no reside en los espejismos del porvenir, sino en abrazar con gratitud el presente, ese regalo eterno que se nos ofrece en cada respiro.

Con una sonrisa melancólica, el viejo sabio musita:
"Nada vuelve a ser lo mismo dos veces: el Amor, ni las Personas, ni la Vida... Con el tiempo todo pasa." Sus palabras nos recuerdan la naturaleza efímera de todas las cosas, la danza incesante del cambio que rige el universo. El Amor, ese fuego sagrado que enciende nuestras almas, se transforma y evoluciona con el pasar de las estaciones. Las Personas, esos reflejos ambulantes del infinito, van dejando huellas indelebles en nuestro camino mientras continúan su propia travesía. Y la Vida misma, esa corriente impetuosa, fluye sin cesar, renovándose a cada instante

"He visto, con algo de paciencia, a lo inolvidable volverse olvido, y a lo imprescindible sobrar." Nereus nos recuerda con ternura que nada es eterno, que todo se transformará inevitablemente. Aquello que juramos nunca olvidar se desvanecerá en la bruma del tiempo, mientras que lo que creímos imprescindible se revelará como un accesorio pasajero en el gran tapiz de la existencia.

Sus palabras son un canto a la presencia consciente, una invitación a saborear cada instante con plenitud, sin apegos ni resistencias. Pues solo en el presente radica la verdadera libertad, el éxtasis de ser uno con el fluir incesante de la vida misma.

”Las palabras del anciano brotan ahora como un manantial de mística eterna, invitándonos a bañarnos en las aguas inmortales de la sabiduría. "La belleza más genuina no reside en las formas pasajeras, sino en la esencia imperecedera que mora en cada átomo del universo", musita con devoción.”

Sus ojos adquieren un brillo casi hipnótico al proseguir: "Hemos sido creados a partir del polvo de las estrellas, y a ellas retornaremos cuando este ciclo se complete. Somos viajeros cósmicos, portadores de la chispa divina que alienta en cada rincón de la creación". ¡Cuán fácil es olvidar nuestros orígenes estelares y nuestra naturaleza trascendente, perdidos en el torbellino de las pequeñeces cotidianas!

Una sonrisa beatífica se dibuja en su faz al declarar: "El verdadero gozo no radica en las posesiones materiales, sino en la capacidad de maravillarse ante las pequeñas maravillas que nos rodean a cada paso". Sus palabras son un aldabonazo a nuestras conciencias adormecidas, recordándonos que la vida misma es un milagro interminable si tan solo estamos dispuestos a contemplarlo con ojos nuevos.

El murmullo de Nereus adquiere un tono casi conspiratorio al confesar: "He aprendido que los más grandes enigmas se revelan en el silencio, cuando el tumulto del mundo externo se acalla por fin. Es ahí donde se escuchan los sutiles susurros del misterio que alienta en cada partícula de la existencia". Sus palabras nos sumergen en un estado de reverente escucha, dispuestos a percibir los ecos de lo inefable que resuenan en las profundidades de nuestro ser.

Finalmente, el viejo sabio exhala un suspiro cargado de añoranza infinita: "Algún día nuestros cuerpos volverán al polvo estelar del que estamos hechos. Pero la esencia que nos anima, esa chispa de conciencia pura, proseguirá su viaje eterno a través de los infinitos pliegues del cosmos". Es un recordatorio gozoso de nuestra naturaleza imperecedera, una invitación a trascender las limitaciones de la forma y sumergirse en el vasto océano del Ser.

Al escuchar al viejo Nereus, uno no puede evitar estremecerse de asombro y gratitud. Sus palabras son faros que iluminan el sendero de retorno a nuestro verdadero hogar cósmico.


Comentarios

  1. Buenos días, felicitaciones Abelardo, me encanta, seguiré leyendo tus escritos. Un abrazo gigante y bienvenido al grupo..~Dolly~

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  2. Que gran verdad,somos viajeros del tiempo y no comprendemos ,que nuestro futuro está allá, en las infinitudes del universo cósmico y,que de nada vale aferrarnos a este mundo material,cuando nuestra verdadera riqueza es este presente q tenemos hoy .
    Fernando.

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